La accesibilidad física es la más conocida, la más visible y la que más desarrollo normativo ha experimentado en los últimos años. Aun así no es el único tipo de accesibilidad que tenemos que tener en cuenta si queremos hacer que los espacios y la información puedan ser utilizados y comprendidos por todas las personas. En este sentido la accesibilidad sensorial y la accesibilidad cognitiva también han experimentado un impulso pero todavía les queda camino por recorrer. La accesibilidad sensorial tiene que ver con los sentidos como la vista y el oído y la accesibilidad cognitiva con la capacidad de entender la información y orientarse por los espacios. Esta última es beneficiosa para las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, personas con trastorno del espectro autista, personas con daño cerebral adquirido, personas con TDAH, personas con trastornos del aprendizaje, personas con trastornos del lenguaje, personas mayores con problemas de deterioro cognitivo, inmigrantes recientes, turistas o personas cono analfabetismo y personas con trastorno mental.
En el centro de Salas dinamizamos los clubes de lectura fácil desde hace varios años. La dinámica consiste en compartir un libro leyéndolo en voz alta. Es siempre un libro que sigue la norma europea de lectura fácil. Una norma que dicta si ese libro puede llevar el logo de lectura fácil. Para ello tiene que estar validado por uh grupo de personas con dificultades de comprensión lectora. Un servicio en el que trabajan personas con discapacidad y sin ella. Por eso lo que ahora estamos haciendo en el centro ocupacional de Salas de los Infantes es formar a un grupo de personas con discapacidad para que puedan convertirse en validadores. Ellos mismos reivindican que sea un trabajo y que además este remunerado porque como dicen “también es un trabajo por pensar”, matiza Natalia.
Laura Rica Robles es la directora de los centros de discapacidad de Salas de los Infantes. Reconoce que todo lo relacionado con la accesibilidad cognitiva forma parte de un proyecto reciente en el que Aspanias comenzó en 2018 y que tiende a centrarse más en la ciudad. “Por eso como responsabilidad social lo que queremos para la zona rural es que llegue también la lectura fácil y la accesibilidad cognitiva creando un equipo para después divulgar estos servicios al resto de la comarca”, matiza. Vamos poquito a poco. Va a llevar tiempo y por eso mismo Raquel, que es nuestra profesional de referencia de la accesibilidad cognitiva en la zona rural se ha ido formando en ese campo. Ahora vamos a empezar a poner en marcha la fase de validadores de lectura fácil con la formación que ya están ofreciendo Raquel y Natalia. Todo tiene su proceso. Primero hay que hacer una adaptación inicial del texto y después se valida con el grupo de validadores y frase por frase van mirando si entienden o no entienden esa palabra siempre con un tamaño de letra de un tipo en frases más cortas con ciertos dibujos con palabras o remarcando aquellas en negrita que no entienden, finaliza.