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Uno de ellos es Andrés Contreras, natural de la ciudad milenaria de Salas de los Infantes, que siempre ha sido un gran apasionado de la cultura, la historia y las tradiciones rurales y sobre todo la de los pueblos que forman parte de la comarca de Pinares. Andrés es el encargado del centro ocupacional de Aspanias y forma parte además, desde hace muchos años, de la directiva de la asociación de Amigos del Castillo de Castrovido. Hace ya muchos años, su amor por su pueblo y por los pueblos de la comarca de Salas, le llevó a investigar sobre varios temas históricos, sociales y etnográficos de enorme interés que han terminado convirtiéndose en varios documentales de gran calidad que actualmente pueden verse en Youtube.
Uno de los más llamativos, por tratarse tal vez de la infraestructura más importante de Salas de los Infantes, es acerca del puente sobre el Río Arlanza. Ya en la edad media este histórico río se vadeaba justo donde se encuentra el actual puente de Costana. Después se construyó un puente de madera que sin embargo no era capaz de aguantar las continuas inundaciones y crecidas del río. “Para evitarlo se construyó un puente de piedra que duró muchos años pero con un diseño que no era muy acertado y que una riada arruinó. Así que hartos de la situación y conscientes de lo importante que era para el comercio poder sacar la lana y la madera de los pinares con las carretas tiradas por bueyes se decidió en 1641 la construcción de un puente de piedra lo suficientemente resistente. El encargado para tal fin fue Tomás de Rivas. En el siglo XVIII el puente de Costana se restauró tras una riada. Seguramente la inscripción que hay ya muy erosionada y estropeada en la pared de su margen izquierda aguas abajo y que dice 1762 La Riba haga referencia a esta restauración. El puente perdió casi todo su encanto cuando fue ensanchado aguas arriba hacia 1944 suprimiéndose los apartaderos y tajamares construyendo las nuevas bóvedas con hormigón y añadiendo unos nuevos y ridículos tajamares con capuchón”, comenta Luis Andrés. La última obra de rehabilitación del mismo se realizó en el año 2008 y aunque nada tiene que ver con aquel majestuoso puente, sigue convirtiendo a esta infraestructura de Salas en un icono muy reconocible de toda la comarca de Pinares.
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El género documental no sólo sirve para contar historias sino que además ayuda a denunciar injusticias. Es algo así como una Magnum 44 cargada con balas que pretenden contar verdades que de otra forma hubieran permanecido ocultas por el tiempo, el olvido o la sinrazón. Luis Andrés lo hace en su documental sobre el poblado medieval de Torneros. “Es un despoblado medieval situado en terreno de ledanías. Este lugar se encuentra junto a la desembocadura del arroyo Valladares en el río Arlanza a mitad de camino entre las ruinas del convento franciscano de Alveinte y Terrazas en el meandro que se forma en la margen derecha del río.
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La primera vez que fui fue con Ángel Ballesteros, natural de Terrazas. Él me llevo directamente a la Necrópolis porque yo no sabía dónde estaba. Allí me mostró las tumbas que estaban tapadas por hilagas y maleza. En ese momento ya habían comenzado las obra del desmonte en el Valle para hacer la presa de Castrovido. Me percaté de que habían realizado tres pequeñas catas en el terreno justo donde no salía ningún resto arqueológico. Entonces me puse manos a la obra y limpie y dejé descubierta completamente una de las tumbas para que los trabajadores la vieran bien y parasen la obra para que se hiciera un estudio arqueológico del poblado antes de continuar con el desmonte. Craso error porque a los pocos días volví y me encontré un panorama desolador. Las máquinas excavadoras habían arrasado con más saña si cabe la ladera removiendo toda la tierra, destruyendo completamente cualquier vestigio y dejando triturados y esparcidos por el suelo los huesos de los fallecidos”, finaliza Andrés.
A este magnífico trabajo de investigación se le une otra fantástico documental que también cuenta la historia de otro poblado medieval desaparecido, el de Hornillos. Es un despoblado medieval situado en terreno de ledanías situado entre Castrillo de la Reina y Palacios de la Sierra. Lo que fue término redondo de este poblado esta vallado con pared de piedra ya caída en muchos tramos. Es conocido con el nombre de prado de Hornillos que cuenta con unas 33 hectáreas. De ellas ocho aproximadamente han sido expropiadas y han quedado sumergidas bajo la presa de Castrovido. Hoy en día el agua embalsada en los vados llega hasta el mismo lugar donde estuvo el poblado sin haberse hecho un estudio arqueológico previo.
Y es que sin duda, como afirmaba la escritora francesa George Sand, el recuerdo es el perfume del alma. Y es que sin el recuerdo, nuestras tradiciones, la de nuestros pueblos, terminan por morir asfixiadas por el silencio, el olvido y a veces la propia muerte.
Por eso Luis Andrés también se adentra en el género documental para recordarnos a través de su trabajo titulado Agua Pura lo importantes que fueron las fuentes del Valle, la de la Loma y la del Piojo, situada esta última en el barrio de Costana. “Todas son de tradición medieval y probablemente se puedan datar a finales del siglo XVIII o comienzos del siglo XIX. Fueron levantadas sobre otras fuentes preexistentes. “No deja de ser una pena tener que renunciar a beber de estas fuentes vivas y de aguas claras que en otro tiempo y tantas generaciones no sólo alivió su sed sino que les hizo crear costumbres y fraguó tradiciones que hoy muchos con nostalgia hemos conocido aunque sea de oídas y deseamos no queden en el olvido”, matiza Luis Andrés.
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A estos magníficos trabajos hay que añadirles otros tres cortometrajes más. El primer si titula "La Memoria que se nos va" Se trata de un corto-documental de Diego Montero y Luís Andrés Contreras. El corto está realizado a partir de una entrevista en audio grabada en cassette en 2004 a Domingo Esteban García de Monasterio de la Sierra (Burgos) en la que cuenta algunas de sus vivencias durante la Guerra Civil Española. El corto ha sido galardonado con el 2º Premio Local en la XV edición del Certamen de Cine Corto de Salas de los Infantes en diciembre de 2014, organizado por la Asociación Cultural Serranomatiega.
El segundo es un trabajo titulado "Dos Lechazos" que participó en el XXI Certamen de Cine Corto de Salas. En el tercero Luis Andrés narra en otro gran trabajo de investigación histórica y documental sobre la antigua central hidroeléctrica de Castrovido. Andrés afirma que al documental todavía le faltaría otro capítulo que explicara al intento que hubo en 2008 de poner de nuevo en funcionamiento esta infraestructura. Intento que no pudo ser llevado a cabo porque la declaración ambiental fue negativa. Su último trabajo trata sobre la ruta Celtíbera que podemos disfrutar en Salas y su posible puesta en valor turístico a través de un folleto explicativo o información más detallada en internet.
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Grandes trabajos de investigación que deben hacernos reflexionar sobre lo que fuimos en el pasado para entender quiénes somos y que es lo que queremos llegar a ser.
Para visibilizar los documentales la mejor manera es ir directamente a YOUTUBE y buscar por su título.